Rumiantes.com
No Comments

Todos los ganaderos tienen la responsabilidad de salvaguardar la salud y el bienestar de los animales bajo su control.

 

Hay ocasiones en las que esto es una responsabilidad conjunta con el veterinario, como por ejemplo en la realización de programas de vacunación correctos y adecuados. Los agricultores y ganaderos pueden desempeñar un papel importante a la hora de garantizar que estas responsabilidades se cumplan correctamente y que los medicamentos se utilicen de forma responsable observando las directrices como las que vamos a mostrar aquí. Directrices similares forman parte de todos los sistemas de garantía de las explotaciones.

 Todos los ganaderos de ovino deben estar totalmente comprometidos con la producción de alimentos seguros.

 Los criadores de ovejas tienen el deber y la responsabilidad de salvaguardar la salud y el bienestar de los animales en su granja.

Debe elaborarse un plan de salud de la granja apropiado, observado y revisado regularmente en asociación con el veterinario responsable. Este plan debe describir los tratamientos preventivos de rutina y las prácticas de gestión para cubrir temas como el cuidado de las extremidades y los programas de vacunación junto con las estrategias de control de desparasitación. El rendimiento del rebaño debe ser monitoreado para detectar signos de enfermedad y el plan de salud de la granja debe ser actualizado e implementado para tener en cuenta dichos signos.

El uso de las vacunas

El uso de las vacunas debe basarse en una evaluación del riesgo, pero algunas veces deben utilizarse de forma rutinaria. Las vacunas son complementarias a una buena higiene y nutrición.

Los programas de vacunación que requieren vacunas que necesitan una prescripción veterinaria, solo deben iniciarse con la aprobación formal del veterinario.

Es esencial que cualquier programa de vacunación se base en un diagnóstico correcto. Además, debe realizarse una evaluación completa del riesgo de posibles enfermedades cuando se actualice el plan sanitario del ganado.

El veterinario responsable o el asesor que prescriba las vacunas debe estar al tanto de todos los demás programas de vacunación y de los medicamentos usados en la explotación, de modo que puedan evitarse las reacciones adversas.

Debe administrarse siempre el ciclo completo de vacunación en las dosis recomendadas. Los programas de refuerzo son esenciales para mantener la protección y deben administrarse a los intervalos correctos.

Debe seguirse la vía de administración recomendada. Comprobar siempre, cuando se utilice una nueva vacuna, si debe administrarse bajo la piel (subcutánea [sc]) o en el músculo (intramuscular [im]) o, en el caso de la vacuna orf, por vía intradérmica [id].

Todos los implicados en los programas de vacunación deben conocer la información del medicamento relativa a los tiempos de espera, tanto para las ovejas destinadas al sacrificio como para las que producen leche para el consumo humano. Esta información suele figurar en las etiquetas de los medicamentos, pero puede ser fijada por el veterinario responsable.

Para obtener los mejores resultados de una vacuna, es importante que se conserve correctamente, normalmente en un frigorífico situado entre 2 °C y 8 °C. No deben congelarse, ya que esto destruye la suspensión y adquieren un aspecto flocular. Algunas vacunas a base de aceite pueden calentarse suavemente para reducir su viscosidad antes de utilizarlas. Una vez abiertas, hay que seguir las instrucciones sobre el tiempo que pueden emplearse antes de desecharlas. Además, los frascos terminados (viales) deben desecharse correctamente al final de la jornada.

En la granja debe de haber un libro de registro de medicamentos veterinarios, copias de los reglamentos pertinentes y códigos de buenas prácticas.

Debe mantenerse información precisa sobre la identidad de los ovinos vacunados. Los registros también deben incluir la fecha de administración, el número de lote, la cantidad y la información sobre la fecha de caducidad de cada animal vacunado y el tiempo de espera que debe respetarse. Los registros de medicamentos exigidos por la legislación deben conservarse durante al menos cinco años (incluso si los ovinos en cuestión han sido sacrificados).

La información sobre todas las vacunas en uso debe estar a disposición de los ganaderos y archivarse. Los resúmenes de las características del producto o las hojas de datos del producto, los prospectos y las hojas de datos de seguridad serian un buen ejemplo.

Seguir los consejos de los fabricantes y de los organismos reguladores sobre la conservación de los medicamentos y la eliminación de los que no se utilicen (consultar la etiqueta o el prospecto). Eliminar de forma segura los medicamentos no usados o caducados, así como los envases y el material de aplicación (incluidas las agujas a un contenedor de objetos punzantes) cuando termine el tratamiento para el que estaban destinados. En caso de duda, se recomienda pedir consejo al veterinario responsable o a quien haya suministrado el producto.

Cualquier sospecha de reacción adversa en una oveja a cualquier medicamento debe notificarse inmediatamente a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y al proveedor. La notificación a la AEMPS puede hacerse a través del veterinario responsable de la prescripción o del proveedor. El ganadero también puede notificar la reacción adversa directamente a la AEMPS. Los formularios de sospecha de reacción adversa pueden encontrarse aquí. Todas estas sospechas de reacciones adversas también deben registrarse con precisión en los registros de medicamentos de la granja. En el caso de las vacunas, una sospecha de fracaso en la prevención de la enfermedad también debe ser notificada, aunque no constituye una reacción adversa como tal. Para cualquier consulta de efectos adversos de los medicamentos también puede leer Uso responsable de los antibióticos en la producción ganadera.

Cuando se contemple la vacunación de un rebaño, es esencial que las ovejas estén secas, sin estrés y que no sufran enfermedades sub clínicas. Las ovejas preñadas requieren un cuidado especial. Las ovejas en buen estado nutricional suelen responder mejor a las vacunas, pero siempre hay, hasta cierto punto, alguna variación individual. Ninguna vacuna confiere una protección del 100% y una infección abrumadora puede inducir una enfermedad leve en ovejas correctamente vacunadas.

Es esencial una formación adecuada en la administración correcta de las vacunas y unos buenos sistemas de registro. Debe acordarse un protocolo, con el veterinario responsable, que proporcione un marco para identificar los problemas de enfermedades y realizar los cambios necesarios en las prácticas de gestión. Esto puede conducir a la aplicación de regímenes de vacunación adecuados. El personal que trabaja directamente con los animales debe recibir formación para identificar los problemas de salud de forma precoz y en el uso de los medicamentos veterinarios.

 

La entrada Uso responsable de las vacunas en la producción ovina se publicó primero en Rumiantes el portal de rumiNews.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This field is required.

This field is required.